
La residencia para familiares de ciudadano comunitario es una autorización que permite a los familiares de un ciudadano de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo (EEE) o de Suiza residir legalmente en España junto a él. Este régimen jurídico, regulado en el Real Decreto 240/2007 y actualizado por la nueva Ley de Extranjería de mayo de 2025 y el Real Decreto 1155/2024, garantiza el ejercicio del derecho a la libre circulación y la unidad familiar dentro del territorio español.
De acuerdo con el artículo 2 del Real Decreto 240/2007, modificado por la normativa de 2025, se consideran familiares de ciudadano comunitario con derecho a residir en España los siguientes:
La nueva Ley de Extranjería de 2025 amplía las posibilidades de acreditar la dependencia económica mediante distintos medios: envío regular de dinero, manutención continuada o convivencia prolongada en el país de origen.
Los familiares de ciudadanos comunitarios tienen derecho a residir en España durante más de tres meses cuando acompañen o se reúnan con el ciudadano de la Unión que cumple las condiciones de residencia establecidas (trabajo, recursos suficientes o estudios). Para ejercer este derecho, deben solicitar la tarjeta de residencia de familiar de ciudadano de la Unión.
Esta autorización tiene una validez inicial de cinco años y acredita la residencia legal en territorio español, permitiendo además trabajar y acceder a los servicios públicos en igualdad de condiciones con los ciudadanos nacionales.
Los requisitos básicos para obtener la residencia como familiar de ciudadano comunitario son:
La Dirección General de Migraciones (DGM) exige que los documentos extranjeros se encuentren debidamente apostillados y traducidos al castellano o lengua cooficial de la comunidad autónoma donde se tramite la solicitud.
La solicitud debe presentarse en la Oficina de Extranjería o en la Comisaría de Policía correspondiente al domicilio del solicitante. Los documentos básicos son:
Con la entrada en vigor del Real Decreto 1155/2024, la tramitación se ha digitalizado completamente, permitiendo presentar la documentación y recibir notificaciones electrónicamente.
El titular de la tarjeta de residencia de familiar de ciudadano de la Unión goza de los siguientes derechos:
La nueva normativa introduce además mecanismos de renovación automática en caso de continuidad de la convivencia o vínculo familiar, evitando interrupciones injustificadas en la residencia.
Tras cinco años de residencia continuada, el familiar podrá solicitar la tarjeta de residencia permanente de familiar de ciudadano de la Unión. Esta tarjeta consolida la estabilidad jurídica y elimina la necesidad de acreditar medios económicos o dependencia en renovaciones posteriores.
La residencia permanente solo puede perderse por ausencias superiores a dos años consecutivos del territorio español o por causas expresamente tipificadas en la ley.
La normativa de 2025 amplía la protección en situaciones familiares complejas, como:
En todos estos casos, el familiar conserva la residencia mediante la transformación de su tarjeta en una autorización independiente, regulada por la Dirección General de Migraciones.
La DGM tiene un papel clave en la interpretación y supervisión de los procedimientos de residencia de familiares comunitarios. Con la entrada en vigor del Real Decreto 1155/2024, se ha establecido un sistema digital de coordinación entre las Oficinas de Extranjería, los registros civiles y las autoridades consulares, que permite verificar en tiempo real los vínculos familiares y el cumplimiento de los requisitos legales.
Además, la DGM emite instrucciones interpretativas que unifican criterios sobre dependencia económica, convivencia y mantenimiento del derecho de residencia tras la disolución del vínculo familiar.
La residencia para familiares de ciudadano comunitario garantiza el derecho a la unidad familiar y la libre circulación dentro del espacio europeo. Con las modificaciones introducidas por la nueva Ley de Extranjería de 2025 y el Real Decreto 1155/2024, el sistema español refuerza la seguridad jurídica, la digitalización de los trámites y la protección de los derechos de los familiares. Este marco actualiza los criterios de convivencia, dependencia y permanencia, asegurando un tratamiento homogéneo y respetuoso con el principio de libre circulación y la vida familiar en el ámbito de la Unión Europea.